ESPECIALIZACIÓN INFORMÁTICA EDUCATIVA

viernes, 19 de septiembre de 2014

LITERATURA DEL REALISMO Y DEL SIMBOLISMO, GRADO 11

LITERATURA DEL REALISMO

EL REALISMO: El origen del término es francés: aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse a la imitación por parte de los románticos de la naturaleza y al detalle descriptivo de algunos de sus novelistas. Surgió en la segunda mitad del siglo XIX como contraposición a los excesos del Romanticismo.

CARACTERÍSTICAS:
Eliminación de todo aspecto subjetivo, hechos fantásticos o sentimientos que se alejen de lo real.
Investigan realidad cotidiana: el escritor habla sobre lo que tiene más próximo y conoce mejor.
La observación: es la base para poder contar las cosas como son en realidad.
La objetividad: el autor narra las cosas con objetividad; sin implicarse ni reflejar sus sentimientos.

AUTORES:
- Walter Scout - Víctor Hugo
- Alejandro Dumas - Honoré de Balzac - Gustave Flaubert
- Émile Zola - Charles Dickens - Fedor Dostoievski - León Tolstoi -Juan Valera -Benito Pérez Galdós

Género preferido: La novela es el género más apropiado para reflejar la realidad con todo detalle.
Finalidad didáctica: el escritor intenta enseñar algo al lector.
Estilo: el lenguaje es preciso y sin adornos.

TEMAS

Análisis riguroso de la realidad. El escritor nos ofrece un retrato riguroso de lo que observa.
Los problemas de la existencia humana, componen el tema fundamental de la novela realista; ésa es la consecuencia del sumo interés por la descripción del carácter, temperamento y conducta de los personajes.
Surge un tipo de novela en la que se analizan minuciosamente las motivaciones de los personajes y las costumbres.
El novelista denuncia los defectos y males que afectan a la sociedad y ofrece al lector soluciones para detenerlos. Cada autor, según sus ideas, muestra lo que para él es un mal de la sociedad.

ACTIVIDAD


1.    Leo el siguiente texto.
FEDOR DOSTOIEWSKI
CRIMEN Y CASTIGO
PRIMERA PARTE
I
Una tarde extremadamente calurosa de principios de julio, un joven salió de la reducida habitación que tenía alquilada en la callejuela de S... y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente K... Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.

Su cuartucho se hallaba bajo el tejado de un gran edificio de cinco pisos y, más que una habitación, parecía una alacena. En cuanto a la patrona, que le había alquilado el cuarto con servicio y pensión, ocupaba un departamento del piso de abajo; de modo que nuestro joven, cada vez que salía, se veía obligado a pasar por delante de la puerta de la cocina, que daba a la escalera y estaba casi siempre abierta de par en par. En esos momentos experimentaba invariablemente una sensación ingrata de vago temor, que le humillaba y daba a su semblante una expresión sombría. Debía una cantidad considerable a la patrona y por eso temía encontrarse con ella. No es que fuera un cobarde ni un hombre abatido por la vida. Por el contrario, se hallaba desde hacía algún tiempo en un estado de irritación, de tensión incesante, que rayaba en la hipocondría. Se había habituado a vivir tan encerrado en sí mismo, tan aislado, que no sólo temía encontrarse con su patrona, sino que rehuía toda relación con sus semejantes. La pobreza le abrumaba. Sin embargo, últimamente esta  miseria había dejado de ser para él un sufrimiento. El joven había renunciado a todas sus ocupaciones diarias, a todo trabajo.

En el fondo, se mofaba de la patrona y de todas las intenciones que pudiera abrigar contra él, pero detenerse en la escalera para oír sandeces y vulgaridades, recriminaciones, quejas, amenazas, y tener que contestar con evasivas, excusas, embustes... No, más valía deslizarse por la escalera como un gato para pasar inadvertido y desaparecer.

Aquella tarde, el temor que experimentaba ante la idea de encontrarse con su acreedora le llenó de asombro cuando se vio en la calle.  «¡Que me inquieten semejantes menudencias cuando tengo en proyecto un negocio tan audaz! -pensó con una sonrisa extraña-. Sí, el hombre lo tiene todo al alcance de la mano, y, como buen holgazán, deja que todo pase ante sus mismas narices... Esto es ya un axioma... Es chocante que lo que más temor inspira a los hombres sea aquello que les aparta de sus costumbres. Sí, eso es lo que más los altera... ¡Pero esto ya es demasiado divagar! Mientras divago, no hago nada. Y también podría decir que no hacer nada es lo que me lleva a divagar. Hace ya un mes que tengo la costumbre de hablar conmigo mismo, de pasar días enteros echado en mi rincón, pensando... Tonterías... Porque ¿qué necesidad tengo yo de dar este paso? ¿Soy verdaderamente capaz de hacer... "eso"? ¿Es que, por lo menos, lo he pensado en serio? De ningún modo: todo ha sido un juego de mi imaginación, una fantasía que me divierte... Un juego, sí; nada más que un juego.»

El calor era sofocante. El aire irrespirable, la multitud, la visión de los andamios, de la cal, de los ladrillos esparcidos por todas partes, y ese hedor especial tan conocido por los petersburgueses que no disponen de medios para alquilar una casa en el campo, todo esto aumentaba la tensión de los nervios, ya bastante excitados, del joven. El insoportable olor de las tabernas, abundantísimas en aquel barrio, y los borrachos que a cada paso se tropezaban a pesar de ser día de trabajo, completaban el lastimoso y horrible cuadro.

Una expresión de amargo disgusto pasó por las finas facciones del joven. Era, dicho sea de paso, extraordinariamente bien parecido, de una talla que rebasaba la media, delgado y bien formado. Tenía el cabello negro y unos magníficos ojos oscuros. Pronto cayó en un profundo desvarío, o, mejor, en una especie de embotamiento, y prosiguió su camino sin ver o, más exactamente, sin querer ver nada de lo que le rodeaba.

De tarde en tarde musitaba unas palabras confusas, cediendo a aquella costumbre de monologar que había reconocido hacía unos instantes. Se daba cuenta de que las ideas se le embrollaban a veces en el cerebro, y de que estaba sumamente débil.

Iba tan miserablemente vestido, que nadie en su lugar, ni siquiera un viejo vagabundo, se habría atrevido a salir a la calle en pleno día con semejantes andrajos. Bien es verdad que este espectáculo era corriente en el barrio en que nuestro joven habitaba.

La vecindad del Mercado Central, la multitud de obreros y artesanos amontonados en aquellos callejones y callejuelas del centro de Petersburgo ponían en el cuadro tintes tan singulares, que ni la figura más chocante podía llamar a nadie la atención.

Por otra parte, se había apoderado de aquel hombre un desprecio tan feroz hacia todo, que, a pesar de su altivez natural un tanto ingenua, exhibía sus harapos sin rubor alguno. Otra cosa habría sido si se hubiese encontrado con alguna persona conocida o algún viejo camarada, cosa que procuraba evitar.
Sin embargo, se detuvo en seco y se llevó nerviosamente la mano al sombrero cuando un borracho al que transportaban, no se sabe adónde ni por qué, en una carreta vacía que arrastraban al trote dos grandes caballos, le dijo a voz en grito:
-¡Eh, tú, sombrerero alemán!
Era un sombrero de copa alta, circular, descolorido por el uso, agujereado, cubierto de manchas, de bordes desgastados y lleno de abolladuras. Sin embargo, no era la vergüenza, sino otro sentimiento, muy parecido al terror, lo que se había apoderado del joven.
-Lo sabía -murmuró en su turbación-, lo presentía. Nada hay peor que esto. Una nadería, una insignificancia, puede malograr todo el negocio. Sí, este sombrero llama la atención; es tan ridículo, que atrae las miradas. El que va vestido con estos pingajos necesita una gorra, por vieja que sea; no esta cosa tan horrible. Nadie lleva un sombrero como éste. Se me distingue a una versta a la redonda. Te recordarán. Esto es lo importante: se acordarán de él, andando el tiempo, y será una pista... Lo cierto es que hay que llamar la atención lo menos posible. Los pequeños detalles... Ahí está el quid. Eso es lo que acaba por perderle a uno...

 1. Escribo dos sinónimos para cada una de las palabras subrayas
2. Escribo el tema del texto. Justifico mi respuesta.
3.El texto está en prosa. Justifica la corriente a la que pertenece y  ejemplifícalo con el mismo texto.
4. Escribo todos los rasgos físicos y morales que se describen y cómo son
Descritos.
5. Separo los rasgos que embellecen al personaje de los que lo afea y  escribo la imagen que creo que es la que el autor quiere dar del protagonista.


EL SIMBOLISMO

El simbolismo pretendió alejar al artista dela realidad y de la función social de la literatura. La experiencia humana se expresaba utilizando símbolos, a veces herméticos como los del culteranismo barroco de Góngora. En “un manifiesto literario” publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo: “enemigo de la enseñanza, de la declamación, la falsa sensibilidad, la descripción objetiva”. Fue desde Francia durante la mitad del siglo XIX donde se extendió el simbolismo hacia el resto de Europa y al resto de América. El movimiento surgió en clara oposición al realismo, proclamando la individualidad del artista y no su desaparición, fue común en este nuevo movimiento la expresión del mundo interior. La realidad y las cuestiones internas del artista encontraron un elemento privilegiado de expresión: EL SIMBOLISMO.
El simbolismo proclamo el verbo como fin de todo, y cultivo el género poético concebido como medio de conocimiento y lenguaje autónomo.

Características del simbolismo

• La poesía debe establecer relaciones entre el mundo de los sentidos y el espíritu, a través de la intuición. Esta intuición se materializa a través de los símbolos que las palabras evocan.

• Las metáforas son los recursos indispensables para esta nueva expresión artística.

• La sinestesia consiste en transferir sensaciones de un sentido a otro, permite establecer relaciones simbólicas entre los olores, los sonidos y los colores.

• Los versos libres como una innovación poética, busca la musicalidad en la expresión.

• Descripción dela impresión que producen las cosas en quien las capta.

• Búsqueda de la perfección en la forma. 

Recuerda lo que vimos, alma mía,
esa mañana de verano tan dulce:
a la vuelta de un sendero una carroña infame
en un lecho sembrado de guijarros,

con las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
ardiente y sudando los venenos
abría de un modo negligente y cínico
su vientre lleno de exhalaciones.

El sol brillaba sobre esta podredumbre,
como para cocerla en su punto,
y devolver ciento por uno a la gran Naturaleza
todo lo que en su momento había unido;

y el cielo miraba el espléndido esqueleto
como flor que se abre.
Tan fuerte era el hedor que tú, en la hierba
creíste desmayarte.

Zumbaban las moscas sobre este vientre pútrido
del cual salían negros batallones
de larvas que manaban como un líquido espeso
por aquellos vivientes andrajos.

Todo aquello descendía y subía como una ola,
o se lanzaba chispeante
se hubiera dicho que el cuerpo, hinchado por un aliento vago,
vivía y se multiplicaba.

Y este mundo producía una música extraña
como el agua que corre y el viento
o el grano que un ahechador con movimiento rítmico
agita y voltea con su criba.

Las formas se borraban y no eran más que un sueño,
un esbozo tardo en aparecer
en la tela olvidada, y que el artista acaba
sólo de memoria.

Detrás de las rocas una perra inquieta
nos miraba con ojos enfadados,
espiando el momento de recuperar en el esqueleto
el trozo que había soltado.

Y, sin embargo, tú serás igual que esta basura,
que esta horrible infección,
¡estrella de mis ojos, sol de mi naturaleza,
tú, mi ángel y mi pasión!

¡Sí! tal tú serás, oh reina de las gracias,
después de los últimos sacramentos,
cuando vayas, bajo la hierba y las fértiles florescencias,
a enmohecer entre las osamentas.

Entonces, oh belleza mía, di a los gusanos
que te comerán a besos,
¡que he guardado la forma y la esencia divina
De mis amores descompuestos!




jueves, 18 de septiembre de 2014

INFERIR GRADO 7



 
Guía de Ejercicios de Comprensión Lectora  Inferencial
 Las preguntas que usted debe responder son de inferencias o conclusiones  que se sacan de la lectura. Lea los textos y marque con una cruz la alternativa correcta para cada pregunta.

 Texto1

La Falsa Apariencia

Un día, por encargo de su abuelita, Adela fue al bosque en busca de hongos para la comida. Encontró unos muy bellos, grandes y de hermosos colores y llenó con ellos su cestillo.
-Mira abuelita -dijo al llegar a casa-, he traído los más hermosos... ¡mira qué bonito es su color escarlata! Había otros más arrugados, pero los he dejado.
-Hija mía -repuso la anciana- esos arrugados son los que yo siempre he recogido. Te has dejado guiar por las y apariencias engañosas y has traído a casa hongos que contienen veneno. Si los comiéramos, enfermaríamos; quizás algo peor...
Adela comprendió entonces que no debía dejarse guiar por el bello aspecto de las cosas, que a veces ocultan un mal desconocido.



1.    Según el texto se concluye que Adela

a.    se deja llevar por las apariencias.
b.    Su color favorito es el escarlata.
c.     Realiza mal sus encargos.

2.    Luego de leer el cuento se entiende que los hongos comestibles son

a.    los de piel rugosa.
b.    los desagradables al tacto.
c.     los pequeños y oscuros.

Preguntas de Respuesta simple

3.    La abuelita de Adela la envía a buscar hongos

a.   
b.    no

4.    Adela recibe instrucciones antes de salir, para poder recoger los hongos apropiados.

a.   
b.    no

5.    La abuela regaña a su nieta por no hacer bien su trabajo

a.   
b.    no


Preguntas de elaboración de hipótesis simples

6.    ¿Qué consecuencias se obtienen cuando se prueban alimentos desconocidos?

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7.    ¿Qué tipos de hongos existen?


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Texto 2
Nuez de Oro
            La linda María, hija del guardabosque, encontró un día una nuez de oro en medio del sendero.
-Veo que has encontrado mi nuez. Devuélvemela - dijo una voz a su espalda.
María se volvió en redondo y fue a encontrarse frente a un ser diminuto, flaco, vestido con jubón carmesí y un puntiagudo gorro. Podría haber sido un niño por el tamaño, pero por la astucia de su rostro comprendió la niña que se trataba de un duendecillo.
-Vamos, devuelve la nuez a su dueño, el Duende de la Floresta -insistió, inclinándose con burla.
-Te la devolveré si sabes cuántos pliegues tiene en la corteza. De lo contrario me la quedaré, la venderé y podré comprar ropas para los niños pobres, porque el invierno es muy crudo.
-Déjame pensar..., ¡tiene mil ciento y un pliegues!
María los contó. ¡El duendecillo no se había equivocado! Con lágrimas en los ojos, le alargó la nuez.
-Guárdala - le dijo entonces el duende-: tu generosidad me ha conmovido. Cuando necesites algo, pídeselo a la nuez de oro.
Sin más, el duendecillo desapareció.
Misteriosamente, la nuez de oro procuraba ropas y alimentos para todos los pobres de la comarca. Y como María nunca se separaba de ella, en adelante la llamaron con el encantador nombre de “Nuez de Oro”.


  1. María encuentra la nuez de oro en

    1. el camino.
    2. medio del bosque.
    3. en su comarca.



  1. De la lectura del relato se concluye que María es

    1. honesta y generosa.
    2. triste y desconfiada.
    3. temerosa y amargada.









  1. El duende entrega la nuez a María porque

    1. ella lo ha vencido en una prueba.
    2. comprobó que la niña cumpliría su promesa.
    3. tenía muchas y no esa ya no le interesaba.

  1. Los duendes pueden reconocerse gracias a

    1. su tamaño.
    2. rasgos de su rostro.
    3. su vestimenta.

  1. Se concluye que la nuez de oro, para el pueblo significó

    1. grandes aventuras.
    2. muchos beneficios.
    3. cumplir todos los caprichos.


Preguntas de Respuesta simple

  1. Los duendes son del tamaño de un niño

    1. No

  1. Tanto el duende como María sabían cuántos pliegues tenía la nuez.

    1. No

  1. La nuez concedía deseos.

    1. No

  1. Las personas del pueblo se burlaban de María.

    1. No


Preguntas de elaboración de hipótesis simples


  1. ¿Qué problema presentaban los habitantes del pueblo?

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  1. ¿Cuáles son los beneficios que logran las personas desinteresadas como María?

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lunes, 15 de septiembre de 2014

EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA, GRADO 11

EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA GRIEGA
A lo largo de la historia, el hombre ha dirigido su atención hacia su propio mundo interior. Gracias a esta búsqueda de lo intrínsecamente humano hemos podido disfrutar de grandes producciones artísticas, como las tragedias griegas. Pues en ellas, se narran las aventuras del hombre, que explora los abismos y vericuetos del alma.
En el año 334 a.C. Aristóteles postuló que la tragedia (mediante una serie de circunstancias que suscitan piedad o terror) es capaz de lograr que el alma se eleve y se purifique de sus pasiones.
Este proceso, que se denomina "catarsis", es la purificación interior que logra el espectador a la vista de las miserias humanas. El fondo común de lo trágico será la lucha contra un destino inexorable, que determina la vida de los mortales; y el conflicto que se abre entre el hombre, el poder, las pasiones y los dioses.
Los griegos fueron los creadores de la tragedia. En un principio, le confirieron un profundo sentido religioso, ya que la obra trágica nació como representación del sacrificio de Dionisios (Baco) y formaba parte del culto público.
Podría decirse que el eje central de toda obra trágica es el restablecimiento doloroso del orden, y el alumbramiento traumático del deber en su doble aspecto. Desde el plano religioso, desarrolla el antagonismo que existe entre el hombre y el cosmos. Y en el plano político explica la conflagración subyacente entre el hombre y el poder.
Tanto en un aspecto como en otro, la representación será el vértice del debate. No es casual, por ejemplo, que la figura más relevante de las obras clásicas sea la de los reyes. Esto se debe a que ellos representaban los blancos más visibles de la sociedad, y en consecuencia, eran los más susceptibles, ya que la vida privada de los monarcas, en un espectáculo público pertenecía a todo el mundo.
Este aspecto formaba parte de la mentalidad de los griegos. De hecho, la Polis era considerada como un todo, y la justicia, para este pueblo era un valor excelentísimo. Si no había justicia en sus gobernantes la Polis tampoco podía ser justa. Por eso, para los griegos, la política y los políticos eran los encargados de ejecutar justicia, pero en una dimensión propiamente humana. No había posibilidades de realización individual dentro de un régimen injusto. 
La justicia era para ellos una perfección valiosa; algo que no se buscaba por sus ventajas, y cuyos designios, sin embargo eran implacables. 
La finalidad de los festivales dramáticos era la de exaltar la tradición mítica, el patriotismo; aleccionar, conmover, marcar nuevos rumbos, como así también dar lugar a cuestiones honoríficas y cuando no, farandulescas. Muchos actores obtenían premios tales, como la corona de hiedra o placas recordatorias llamadas ex-voto.